Rumiaciones

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Retrato de Antonio Machado

...y dado que la mayoría de aquéllos y de aquéllas de mi generación —los que cumplimos entre dieciséis a veinte años hacia fines de los sesenta— conocimos a Machado por primera vez en la voz de Joan Manuel Serrat, es bien apropiado entonces que leamos el poema escuchando su voz.

He puesto en letra cursiva, las estrofas que Joan Manuel escamotea... y hago otros pequeños cambios (también señalados con cursivas) en la letra para ajustarme a su versión.

Escuchemos y leamos.

Joan Manuel Serrat: Dedicado a Antonio Machado, poeta

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla

y un huerto claro donde madura el limonero;

mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.


Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido

—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;

mas recibí la flecha que me asignó Cupido

y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.


Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,

pero mi verso brota de manantial sereno;

y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,

soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.


Adoro la hermosura, y en la moderna estética

corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;

mas no amo los afeites de la actual cosmética

ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.


Desdeño las romanzas de los tenores huecos

y el coro de los grillos que cantan a la luna.

A distinguir me paro las voces de los ecos,

y escucho solamente, entre las voces, una.


¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera

mi verso como deja el capitán su espada:

famosa por la mano viril que la blandiera,

no por el docto oficio del forjador preciada.


Converso con el hombre que siempre va conmigo

—quien habla sólo espera hablar a Dios un día—;

mi soliloquio es plática con este buen amigo

que me enseñó el secreto de la filantropía.


Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto escribo.

A mi trabajo acudo, con mi dinero pago

el traje que me cubre y la mansión que habito,

el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.


Y cuando llegue el día del último viaje

y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.

Retrato
Campos de Castilla (1907 — 1917)

...y como los de otros poetas, este poema resultó premonitorio.
Cuando Antonio Machado llegó a su exilio en Collioure un 20 de febrero de 1939 —donde murió dos días más tarde— portaba apenas una pequeña maleta..., “ligero de equipaje..., casi desnudo... como los hijos de la mar”.

Por supuesto, hay otros poemas de Machado que son más... famosos o más conocidos o más a menudo citados (os la dejo a vosotr@s querid@s lector@s la tarea de buscarlos), pero hoy yo quiero citar éste.

Machado tenía 63 años cuando llegó exiliado a Collioure (había nacido un 26 de julio de 1875 en Sevilla). A mí, que hace poco pasé los setenta, me gusta eso de ligero de equipaje... Recientemente he estado deshaciéndome de las cosas que no necesito y comenzado a sentirme mejor.

Mañara y Bradomín...
¿Quiénes son estos fulanos?

Mañara es Miguel de Mañara (1627 –1679), un sevillano —como Machado— que luego de llevar por años una vida de seductor don Juan se hizo muy devoto y preocupado de los pobres al punto de impulsar la creación de un hospicio y de una enfermería que los cuidase.

Bradomín o el marqués de Bradomín es un personaje ficticio creado por Ramón del Valle Inclán (1866 – 1936), protagonista donjuanesco de su tetralogía Sonatas (de otoño, de estío, primavera e invierno), escritas entre 1902 y 1905.

Monumento a Antonio Machado en la plaza de Segovia, 2022.


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