Rumiaciones

entrada

El romance de la bella Florinda
entre los recopilados
por don Ramón Menéndez Pidal

Romance nuevamente rehecho de
la fatal desenvoltura de la Cava Florinda


De una torre de palacio

se salió por un postigo

la Cava con sus doncellas

con gran fiesta y regocijo.

...

Si dicen quien de los dos

la mayor culpa ha tenido,

digan los hombres la Cava,

y las mujeres Rodrigo.

Romance de Florinda y Rodrigo (fragmento)

Mmm. ¿De dónde viene este poema...?

Un poco de contexto. Partamos hablando de Toledo...

Vista panorámica de Toledo en nuestros días

Los folletos de turismo, la llaman la ciudad de las tres culturas, por el hecho que cristianos, musulmanes y judíos coexistieron allí por siglos, cada uno dedicado a lo suyo, y sin molestar demasiado a los demás. Quedan hoy algunos restos de mezquitas en Toledo, y también de dos sinagogas —una, Santa María, la Blanca, convertida en iglesia museo; y la otra, la Sinagoga del Tránsito, convertida ahora en el Museo de la cultura sefardí. Una de las antiguas mezquitas se llama ahora la Iglesia del Cristo de la Luz...

Mmm. Parece claro que algo cambió en esa convivencia.

La coexistencia pacífica entre las tres culturas (o las tres comunidades como diríamos ahora) parece ser más cuento que verdad histórica; una exageración o un exceso de optimismo de Américo Castro (1885 - 1972) quien acuñó la frase en su exilio en Estados Unidos adonde se marchó durante la Guerra Civil.

Coexistencia hubo.

Pero distó mucho de ser siempre pacífica. Los judíos —presentes en ciudades como Toledo desde antes de la conquista romana en el año 193 aEC— nunca fueron lo suficientemente numerosos como para ni siquiera soñar que podrían dominar a las otras dos comunidades.

Pero sí los musulmanes y, ciertamente, sí los cristianos...

En distintas épocas, tanto musulmanes como cristianos alternaron periodos de coexistencia y tolerancia con otros de intolerancia y de represión en contra de sus vasallos diferentes, con destrucción de mezquitas y de sinagogas, o de iglesias y de sinagogas, según quién fuera el jefe de turno: primero los cristianos, después los musulmanes, después los cristianos otra vez.

En lo que sí acierta don Américo (y muchos otros como él) es que en los periodos de tolerancia, el intercambio fue fructífero y de inmenso progreso en la tecnología, las artes y las ciencias. Los números arábigos y el concepto de cero, aprendidos en la India, por ejemplo, seguramente pasaron al resto de Europa a través de esta coexistencia en Toledo.

Reino visigótico (en color naranjo)

El Reino Visigótico se estableció luego de la caída —del fin— del Imperio Romano.
Mientras la mayoría de la población hablaba una forma de latín que poco a poco se transformaba en alguna de las muchas lenguas romances de la Península, la élite dirigente al principio hablaba alguna forma de gótico. Poco a poco, sin embargo, también esta élite comenzó a expresarse en lengua romance.

Al-Andalús. Grosso modo, el Al-Andalús fue el territorio gobernado por el Califato de Córdoba y que en su momento de máxima extensión comprendía la Península Ibérica aproximadamente desde el sur de la Cordillera Cantábrica hasta el Mar Mediterráneo.

La conquista musulmana se detuvo en las montañas de Asturias y León donde un caudillo local —Pelayo (685 – 737)— logró un importante triunfo en la batalla de la Covadonga (718). Ello llevó al establecimiento del reino de Asturias, al culto de la Virgen de la Covadonga, y a la creación del mito (de la narrativa) de la Reconquista...
Muy consciente de la vigencia de esta narrativa, Santiago Abascal decidió iniciar su campaña electoral de abril de 2019... justamente en la iglesia de la Covadonga.

Toledo fue la capital del Reino Visogótico (Regnum Visigothorum), entidad que existió como tal desde el año 567 hasta el 712. Desde ese año Toledo fue una ciudad del Al-Andalús (que estableció su capital en Córdoba) hasta el año 1085 en el que la ciudad fue conquistada por Alfonso VI.

Junto a los colonos musulmanes que a través de los siglos se trasladaron a la Península desde diversas regiones del mundo musulmán, la mayoría de los musulmanes que vivieron en el Al-Andalús entre el año 711 hasta el decreto de expulsión de 1609 eran probablemente nativos visigóticos que se convirtieron al islamismo, cuando no, con el tiempo, musulmanes de nacimiento.

Sin embargo, la historiografía oficial —y conservadora— española insiste en proclamar que la verdadera identidad española es cristiana católica. Por eso es que todavía hoy se habla de Reconquista al describir el largo periodo de guerras y de alianzas entre reinos cristianos, por una parte, y califatos y taifas (emiratos independientes pequeños) musulmanes, por la otra, que empezó con la batalla de la Covadonga en Asturias el año 722 y culminó con la ocupación de Granada en 1492.

El resultado es una serie de historias, romances (poemas narrativos), canciones, obras musicales, poemas épicos, arengas patrióticas y discursos políticos... que insisten en esta identidad.



A menudo, estas diversas historias describen la invasión de Tarik ibn Ziyad el año 711 y la derrota del rey Rodrigo el 26 de julio de ese mismo año en la batalla de Guadalete como el día más triste en la historia de España, y a Rodrigo como el que más daño le ha hecho a los españoles.

Tal tragedia necesita de un villano; ese villano es el conde don Julián.

No es mucho lo que se sabe con certeza acerca de este tal conde don Julián, nacido hacia mediados del siglo VII. Lo más probable es que haya sido un noble cristiano, gobernador de las ciudades de Ceuta y de Cádiz... vasallo entonces del Reino Visigótico con asiento en Toledo y con intereses económicos y políticos a ambos lados del Mediterráneo.

Brian Catlos en su Kingdoms of Faith. A New History of Islamic Spain (2018) nos enseña, o nos recuerda, que cuando las tropas árabes musulmanas llegaron hasta Marruecos en los primeros años del siglo VIII tenían mucho interés en cruzar el estrecho y aventurarse en el Reino Visigótico. Carecían, sin embargo, de experiencia naval y de conocimiento logístico directo de la Península Ibérica.

La invasión de Tarik el año 711 nos dice Catlos no hubiera terminado con éxito sin la ayuda que el conde don Julian —Illián en la historiografía árabe— le proporcionó, primero en 710 en una excursión exploratoria y, luego en 711, en la invasión definitiva. En sólo apenas un par de años el antiguo Reino Visigótico, ya en decadencia por las rivalidades entre clanes rivales, se convirtió en el nuevo y dinámico Al-Andalús. Un hijo del conde don Julián se convirtió al islamismo y ambos llegaron a ser importantes funcionarios en el nuevo imperio.

Califato de Córdoba hacia el año 1000

Desde el punto de vista godo cristiano católico (y en toda la historiografía que le siguió desde entonces), el conde don Julián es el gran traidor a la patria española (aunque tal patria no existiese como tal entonces), y así lo aprendían —aprenden— muy bien todos los niños y niñas en la escuela sin ningún (o muy limitado) cuestionamiento...

...hasta que en 1970 Juan Goytisolo (1931 - 2017) publicó su subversiva novela Reivindicación del Conde don Julián... en la que Illián es, si no un héroe... es al menos un rebelde digno de admiración.

Rodrigo sucedió a su muerte al rey Witiza imponiéndose por la fuerza frente otros posibles candidatos. Eso, claro, provocó más de un resentimiento. Es muy probable que esa haya sido la razón por la que un buen número de líderes visigóticos se plegaron a las tropas de Tarik durante la batalla de Guadalete.

Tarik, don Julián y Rodrigo habrían quizás bastado para crear un buen par de historias y de películas dignas de Netflix...

...pero todo es mucho más interesante, si incluimos en el baile a Florinda, una de las hijas de don Julián. Con Florinda de por medio, la historia militar, política y económica... se convierte en una de lujuria, de pasión, de violencia sexual y de venganza. Brian Catlos se apresura de nuevo a advertirnos que lo más probable es que todo esto sea puro cuento, pero...

La historia de Florinda

El rey Rodrigo —quien nacido en 688 reinó por apenas un año— le había pedido al conde don Julián que enviase a la corte de Toledo a su hija Florinda para que ella completase allí su educación. Se trataba de un procedimiento regular y habitual entre los visigóticos. Los gobernadores locales tenían, por medio de sus hijas, un acceso a la corte y el rey se aseguraba —vía la posesión de un rehén— la lealtad de sus vasallos a cargo de ciudades lejanas.

Todo bien.

Sólo que el carácter violento, disipado y lujurioso de Rodrigo no pudo resistir la extraordinaria belleza de Florinda. Estando ella bañándose en el Tajo —presumiblemente sin mucha ropa— Rodrigo se lanzó también al agua y, o bien la sedujo o más probablemente (según los cuentos) la violó.

De cualquier modo, Florinda había quedado deshonrada —el apodo Cava, por la que fue conocida entre los árabes, significa mujer caída, es decir, prostituta. Cuando las noticias y rumores llegaron a Ceuta, Julián montó en cólera —¿quién podría culparlo?— y de inmediato manifestó su deseo de venganza. Prometió ayuda a Tarik... traicionando así a España...

La caída de todo el Regnum Visigothorum —el Reino Visigótico— había sido causada por la lujuria de su soberano.

Probablemente ficción, pero mucho más interesante que una simple derrota militar.

Así, volvamos ahora a nuestro romance de la Florinda...

...digno de nuestros tiempos y en esa disputa —en el siglo XVI— sobre si fue a la fuerza o si fue gozo consentido... aprendemos que en verdad nada nuevo hay bajo el sol...

Lindo romance, lindo poema... que ha sido puesto en música:

Romance de la Cava Florinda

De una torre de palacio

se salió por un postigo

la Cava con sus doncellas

con gran fiesta y regocijo.


Metiéronse en un jardín

cerca de un espeso ombrío

de jazmines y arrayanes

de pámpanos y racimos.


Junto a una fuente que vierte

por seis caños de oro fino

cristal y perlas sonoras

entre espadañas y lirio,


reposaron las doncellas

buscando solaz y alivio

al fuego de mocedad

y a los ardores de estío.


Daban al agua sus brazos,

y tentada de su frío,

fue la Cava la primera

que desnudó sus vestidos.


En la sombreada alberca

su cuerpo brilla tan lindo

que al que todas las demás

como sol ha oscurecido.


Pensó la Cava estar sola,

pero la ventura quiso

que entre unas espesas yedras

la mirara el rey Rodrigo.


Puso la ocasión el fuego

en el corazón altivo,

y Amor, batiendo sus alas,

abrasóle de improviso.


De la pérdida de España

fue aquí funesto principio

una mujer sin ventura

y un hombre de amor rendido.


Florinda perdió su flor,

el rey padeció el castigo;

ella dice que hubo fuerza,

él que gusto consentido.


Si dicen quien de los dos

la mayor culpa ha tenido,

digan los hombres la Cava,

y las mujeres Rodrigo.

Flor nueva de romances viejos (1938)
Compilación de Ramón Menéndez Pidal


Me apresuro a recordaros que soy escritor (y fui profesor de literatura); no historiador. Todo este rizo ha sido un intento de dar cierto marco y contexto a este poema.
Además del librito de don Ramón Menéndez Pidal entre los libros que —por ya por varias décadas— he consultado, se encuentran:

La realidad histórica de España de Américo Castro. A pesar de no ser don Américo un historiador y del tiempo que ha pasado desde su publicación en 1965, su libro todavía puede leerse con provecho, disfrute e interés.
Kingdoms of Faith (2018) de Brian A. Catlos.
Blood and Faith (2009) de Matthew Carr.
Reivindicación del conde don Julián (novela, 1970) de Juan Goytisolo.

El audio lo he obtenido del CD Medianoche (Romances et Villancicos d'Espagne) de Vicente Pradal disponible en iTunes.
Como siempre os aliento a buscarlo en vuestra plataforma favorita. Recordad que los artistas de algo tienen que vivir.

La historia —leyenda— de Florinda ha inspirado a muchos artistas, notablemente durante el Romanticismo. Uno de ellos fue el pintor alemán Franz Xaver Winterhalter (1805 -1873), conocido por sus retratos de la casa real austriáca.
El título del cuadro arriba es Florinda (1852) y se encuentra en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.
En medio de la espesura a la izquierda se puede ver al tal Rodrigo...


© 2013 - 2024, Román Soto Feliú. All rights reserved.