Collares de plata y de perlas

Madre y padre de todas las cosas. A pesar de mí, he aprendido a encontrarte en el fondo hondo de mi pecho y en la extensión infinita de los espacios. La dureza aparente de tu justicia es dúctil y suave como los pastos al viento cuando estoy en tu entendimiento. Asumo así, entonces, mis fantasmas; mi historia de átomos y de partículas, de pensares y de emociones, para relajar mis huesos entre las raíces de agua y de sol. Más allá de la plata y de las perlas tu voz de color y de música penetra en todos mis oídos y, aunque aún no abra los ojos, sé que ha amanecido. Sé que ha amanecido. autoretrato