Página del cuaderno de Bustamante
Santiago, marzo de 1969.
Aníbal viaja a Cuba y Elvira decide postergar sus estudios y regresar temporalmente a Temuco.
Allí pasará mucho tiempo con Nicole y visitará a menudo la Librería Círculo
donde conocerá a Ramiro.
EF
Pero fuiste tú, Aníbal, y no Labarca el que me llevó a tantas partes y a tantas primeras veces de la mano.
La despensa de Emilio Balsera. Primer beso en la boca.
Primer robo de chocolates.
Primer paseo tomados de la mano después de una leche con plátano en la Calipso.
No; no nos atrevimos a caminar así por calle Bulnes.
Caminamos así por Barros Arana hasta la sala de máquinas.
Fue ahí, en medio de ese humo con olor a carbón de piedra la primera vez que asombrada me vi reflejada en tus ojos.
Caminamos sobre la línea camino a Padre las Casas y, yo boquiabierta, pusiste dos monedas de cobre para que las aplastaran esos trenes de carga; fueron nuestros amuletos, nuestras alianzas.
Años después fuimos juntos hasta la Capilla del Carmen...
En la Capilla del Carmen me invitaste a tu cuchitril y en menos de un segundo supe, tanto como tú, que había querido estar ya aquí contigo desde siempre; desde la primera ve que te vi en la casa de Maruja Balsera con tus botines con olor a tocino.
Y aun así.
Y aun así, nunca del todo.
Ahí.
Aquí, conmigo.
Me da trabajo, pero sé que está bien así.
¿No fue eso acaso lo mejor que aprendí de Labarca?
Nunca te he querido todo tú para mí sola.
Como tampoco, diga lo que diga Nicole, yo soy toda tuya.
Sólo quiero; sólo he querido tenerte más lento, más dentro de mí, aunque no estés siempre conmigo y hagas lo tuyo... aquello a que tu corazón realmente te llama y llena.
Nadie nunca colma completamente al otro, ni siquiera al que se ama. Menos que a ningún otro, especialmente, al que se ama.
No soy ilusa.
No quiero ni debo contarme cuentos.
Qué viaje tan largo y tan lejos has hecho ahora, marinero errante.
Con todo lo bien que sabes mirarme, igual deploro que lo hagas más como un caracol asombrado, listo a encogerse otra vez en su concha, que como un colibrí satisfecho en su vuelo.
Bésame lento, Aníbal.
No te huyas.
Elvira Codulá
Notas en su cuaderno
☞ Muriel.
Última modificación: 23 de septiembre de 2025.