el Cosby Show —como la historia (saga) del éxito de una familia africano-americana de clase media alta culmina (se acaba) cuando la historia ha cumplido sus metas y objetivos.
Otra de las formas narrativas que trabaja con un pequeño número de personajes claramente delimitados es la serie televisiva, definida por Eco (1990a) como a historia desarrollada en función de una situación fija y un número restringido de personajes axiales en torno de los cuales gira un número variado de personajes que aparecen en forma episódica. A pesar de su participación efímera, la función de estos personajes episódicos —con un actor invitado— es fundamental ya que son ellos los que permiten dar la impresión de que un determinado episodio es diferente de los anteriores aun cuando el esquema básico —ya sea en Perry Mason o en Columbo— se mantenga inalterable.

Este que es, sin duda, el esquema clásico, en la actualidad tiende a complicarse mediante diversos y complejos procedimietos. En LA Law, por ejemplo, operan por lo menos dos mecanismos suplementarios: a la novedosa exposición de diferentes casos legales con la siempre necesaria concurrencia de personajes episódicos, se añaden los conflictos interpersonales y "privados" entre los diferentes personajes principales que se extienden por varios episodios cuando no por toda la temporada o a través de la serie la que se va acercando —efectivamente— a una novela, ya que no a una saga.

La serie se diferencia de la saga porque esta última concierne la historia de una familia y está interesada en el lapso "histórico" del tiempo (Eco, 1990a, 87; sus comillas): a diferencia de la serie, en la saga los personajes envejecen. Sin embargo, continúa Eco, la saga es también una serie disfrazada: aunque se ocupe e incluya a sucesivas generaciones de una familia como en la serie / saga Dallas, los miembros de cada una de las generaciones (abuelos, hijos, nietos) experimentan las mismas pruebas, las mismas acciones: vida, muerte, derrota, victoria, amor, odio, envidia, ensueños y desengaños.

Aunque fundamental para caracterizar el tipo de historia, sospecho que la diferencia entre una forma y la otra no es siempre radical y que un buen número de producciones se ubica —de nuevo— en un punto intermedio. Aunque la serie se desarrolle como una espiral y la saga como una cadeneta, es importante considerar la velocidad del transcurso del tiempo que permite —en la vida de la serie— ya sea el relevo generacional, o simplemente el desarrollo más o menos parcial o más o menos profundo de una situación más o menos fijada desde el principio. También habría que distinguir entre las formas en las que es el actor el que envejece, sin que por ello exista la necesidad narratológica interna para que el personaje haga lo mismo. Aunque Peter Faulk esté ¡ay! cada año más viejo, Columbo sigue siendo Columbo: su progresiva edad no introduce cambios en la serie: el transcurso del tiempo no es pertinente. En el Cosby Show, en cambio, el transcurso del tiempo fue fundamental para el desarrollo de la historia —se trata del crecimiento de la familia— y tanto Bill Cosby como el doctor Huxtable envejecen. Mientras en una el transcurso del tiempo real es accidental y accesorio —casi un inconveniente— en la otra constituye su tema o, más bien, su dominante, es decir, su principio narratológico ordenador.

En principio la serie puede culminar —interrumpirse y/o terminar— en cualquier momento ya que no hay ninguna necesidad narratológica que impulse su desarrollo. Bien entendido, lo característico de la serie es la ausencia de desarrollo. En las formas que se acercan a la saga, en cambio, concurre un mecanismo que, sin ser privativo de ella, es fundamentalmente contradictorio: por una parte, exige una continuación, queremos saber qué pasó después; por la otra, exige su acabamiento, excluir un después: la historia debe tener un climax, completar un ciclo, dirigirse hacia un lugar diferente que el de la pura muerte del protagonista. Sugestivamente, el Cosby Show —como la historia (saga) del éxito de una familia africano-americana de clase media alta culmina —se acaba— cuando la historia ha cumplido sus metas y objetivos.

La graduación de Theo coincide con la graduación de la serie y no es una casualidad que el último episodio, cuando el doctor Huxtable asiste a la ceremonia de graduación de Theo, incluya un flashback del episodio primero en el que Cosby —sentando el tono de toda la serie— endereza a su hijo apenas adolescente encaminándolo hacia el éxito conseguido en este último episodio. Con un muy astuto y eficaz artificio para acabar con elegancia la serie, después de la fiesta, los esposos Huxtable pueden orgullosamente bailar solos y tranquilos y, sabiendo que su misión ha sido cumplida, apagar las luces y salir del set.

Con un colapso entre la ficción de los Huxtable y la realidad del simulacro televisivo, la serie culmina. Fin.

Una saga —escribe Eco— se interesa en el lapso "histórico" del tiempo: los personajes envejecen.

Es una serie disfrazada, según Eco, porque cada una de las generacions realizan las mismas acciones y experimentan las mismas pruebas: nacimiento, muerte, derrota, victoria, amor, odio, envidia, ensueños y desengaños.

Cierto; pero cada generación se ubica en un punto más centrífugo de la espiral. Podemos pensar en La casa de los espíritus de Isabel Allende, donde cada una de las generaciones de mujeres adquiere más y más independencia hasta que la novela debe culminar...

Pero Eco tiene razón. Si la novela de Allende se transformara en una telenovela habría una congelación del tiempo; un desarrollo en ralentí, donde los productores sostendrían el paso del tiempo lo más posible... mientras los actores y actrices no envejezcan demasiado, ni los telespectadores no se aburran y mientras —lo más importante— haya auspiciadores.



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